Luxor es único porque en él conviven tres civilizaciones: verás los pilonos de los faraones, frescos romanos que cubrieron los jeroglíficos y hasta una mezquita. A diferencia de la escala sobrehumana de Karnak, Luxor se siente más cercano y personal. Es el lugar perfecto para admirar con calma los detalles exquisitos de sus relieves y la elegancia de sus columnatas. Es el contrapunto perfecto a su hermano mayor, un espacio de celebración y belleza en pleno centro de la antigua Tebas.





