Bienvenido a la “Maravilla de Occidente”. Este islote rocoso es un imán para la vista y el espíritu que tienes que visitar al menos una vez en la vida. Perderse por sus rampas y escaleras es volver a la Edad Media, rodeado de una bahía que es Patrimonio de la Humanidad. La visita a la abadía es obligatoria para entender la magnitud de esta construcción. Ya sea rodeado de agua por la marea alta o dominando la inmensidad de la arena, la silueta del monte es inconfundible. Es el sitio perfecto para sacar la foto de tu vida y sentir la magia de un lugar que ha fascinado a viajeros durante siglos.












