Imagina que bajo estos arcos renacentistas, durante siglos, mercaderes intercambiaban sedas exóticas y especias por el “oro blanco” de Polonia, la sal. Hoy, es el paraíso del souvenir con alma polaca. En su interior te espera una deslumbrante galería llena de puestos que ofrecen desde elegantes joyas de ámbar hasta intrincadas cajas de madera, pasando por mantelerías bordadas y juguetes tradicionales. Es el lugar ideal para encontrar ese regalo único o ese capricho que te hará sonreír cada vez que lo veas. ¡Tu único desafío será tener espacio suficiente en la maleta!
Cracovia es uno de esos lugares que logra cautivar a todo viajero que la visita. Es una ciudad llena de vida e historia, en donde se respira un ambiente jovial que contrasta con sus antiguas callejuelas y monumentos.
Al acercarnos a la Colina de Wawel, da la sensación de que en cualquier momento aparecerá un dragón sobrevolando la preciosa catedral de Cracovia y su castillo. Un paseo por los alrededores del río Vístula, nos lleva al “paseo de la fama” donde podremos ver entre otras, la estrella del conocido director de cine Roman Polański.
La visita al campo de concentración de Auschwitz, se convierte en un momento de recogimiento personal que nos invita a la reflexión. Sin duda, una experiencia que no podremos olvidar.



















